"La misión de la Iglesia no es hacer hombres libres. Sino hombres buenos."

Citadeus:  Agustín, Obispo de Hippona.                        rev. Feb 2006


El pensamiento Conservador.

Poco se ha escrito en castellano sobre este tema. A pesar de ser uno de los asuntos mas trascendentes para la moral, la política, y el gobierno de las comunidades, desde el inicio de la civilización.

Ahora tenemos la oportunidad de charlar brevemente sobre este tópico. Y lo primero que debemos de abordar es la definición del concepto.

El espíritu conservador lo relacionamos con las fuerzas que se oponen al cambio, y con los esquemas de control que tratan de mantener el " Estatus quo ".

Y al pensamiento liberal lo identificamos con el cambio.

Y esto es cierto. Pero no del todo.

También podemos apreciar que los pensadores liberales ven con disgusto a los conservadores. Y viceversa.

John Stuart Mill, llamaba al partido conservador de Inglaterra: " El partido de los estúpidos."

Y el mas grande de los pensadores, del grupo conservador: Edmund Burke, se expresaba en términos muy despectivos, del partido liberal.

Estas actitudes se deben a que ambos pensamientos: Liberal y conservador, cuentan con subproductos que los acompañan como rémoras, a través de su viaje por el tiempo.

Los conservadores se ven contaminados por el dogma, la superstición y la intolerancia. Y los liberales por la anarquía, la disolución y el libertinaje.

Pero estos atributos no forman parte integral del pensamiento filosófico de ambas corrientes. Sino que son producto de la inseguridad e ignorancia de quienes las promueven.

Por lo que estas apreciaciones son limitadas.

La realidad es que tanto el pensamiento como la praxis liberal y la conservadora, forman parte de un mismo continuom.

Que ambas corrientes no son solo necesarias, sino indispensables para la supervivencia de la sociedad.

Para efecto de este ensayo podemos hacer uso de un símil.

Consideremos que la sociedad en conjunto es como un automóvil. Y el pensamiento liberal es el motor y el pensamiento conservador es el freno.

Un auto sin motor no nos llevará a ningún lado. Y uno sin frenos solo nos conducirá al hospital.

La acción liberal busca el cambio, la innovación y el movimiento.

Por otro lado la acción conservadora apoya lo estático, lo reglamentado y lo permanente.

Una sociedad exitosa es aquella que se mueve con orientación y con velocidad regulada.  

Pero en este tema dejamos al lado el asunto de que: ¿ Quien lleva el timón.?

Desde luego que quien dirige el destino de la sociedad a largo plazo, es aquél que promueve el cambio. 

Y es por ello, que nosotros los pensadores católicos debemos mantenernos dispuestos a considerar nuevas alternativas en la búsqueda de la verdad filosófica, científica y moral. Y no temer a cuestionar el dogma. De otra manera serán otros, quienes lo hagan, y encuentren un camino para nosotros vetado.

Y debemos tener en mente que los individuos somos liberales en algunos temas, y conservadores en otros. Y que además no somos inmutables. Que a veces transitamos de un esquema al opuesto, a lo largo de nuestras vidas.  

Quiero mencionar que Yo he sido un pensador católico conservador la mayor parte de mi vida. Aunque ahora me parece que me muevo hacia el ámbito del catolicismo liberal.

En un futuro haré un análisis del pensamiento liberal, que les prometo estará bien documentado.

Sin embargo, no debo pasar por alto ahora el hecho de que el pensamiento liberal cuenta siempre, con más y mejores pensadores.

Ésto en principio es verdad, dado que el pensador liberal define su postura filosófica de acuerdo a su personal esquema ético. Los conservadores en contrapartida, sostienen el esquema que rige en la sociedad en la que viven.

Por lo tanto los liberales gozan de un ámbito de libertad, que los conservadores no poseen. 

Y su mayor presencia en el campo de la filosofía, no es por el hecho de que los  liberales sean mas inteligentes que sus colegas conservadores. Sino porque los conservadores se ven constantemente atados por los líderes del establecimiento, y muchas veces estos líderes son de mente reducida.

Como los liberales no tienen caudillos que los estén pastoreando, se ven libres de esta molesta rémora.

El pensador conservador, está limitado por un esquema moral tradicional, que es definido por una sociedad y una jerarquía. Quienes no autorizan hacer cambios en el contexto de las postulados filosóficos y morales. En este ambiente el espíritu innovador languidece o muere, por la restricción y falta de espacio intelectual.

Por otro lado, el pensador de derecha se educa principalmente en escuelas confesionales o en seminarios. Y la prohibición de atentar contra el dogma, es absoluta en esos ámbitos. Por ello  la propuesta conservadora, se limita casi siempre a la simple repetición de los valores aceptados por la iglesia, y las clases dirigentes de la sociedad.

Para comprender a fondo este importante tema, sugiero ver mis comentarios en el ensayo sobre la encíclica: " fides et ratio". Transcribo de esta encíclica, un párrafo interesante, sobre la manera que se recomienda al católico, la búsqueda de la verdad:


Las verdades religiosas.

Las verdades creídas son las mas numerosas. Aún la mayoría de las verdades científicas son creídas, pues casi nadie tiene capacidad para analizar los postulados científicos. Simplemente se cree en la autoridad de quien las propone.

Cada uno al creer, confía en los conocimientos adquiridos por otras personas.. Aunque este conocimiento a través de una creencia parece una forma imperfecta de conocimiento, que debe perfeccionarse mediante la evidencia lograda personalmente.

Por otra parte con frecuencia resulta ésta, mas rica desde el punto de vista humano, que la simple evidencia, porque incluye una relación interpersonal y pone en juego no solo las posibilidades cognitivas, sino la capacidad de confiar en otras personas, entrando así en una relación mas estable e íntima con ellas.

El conocimiento por creencia, se basa en la confianza interpersonal. El hombre creyendo, confía en la verdad que otro le manifiesta, en contrapartida del clima de sospecha y desconfianza que a veces rodea la investigación especulativa.


Y de mis comentarios:

En esta encíclica se maneja el tema de la similitud entre las verdades reveladas y las científicas, y se presentan conclusiones erróneas.

Pues aunque muchas de las verdades científicas las creemos sin cuestionarlas, existe para todos la posibilidad de su comprobación práctica.

No es así, en el caso de las verdades reveladas. Por lo que la comparación no es válida.

Por otra parte, se hace hincapié en las bondades de la credulidad o de la confianza, en el manejo de la información.

Esta es una posición muy débil en la búsqueda de la verdad, y es anatema para el pensamiento científico contemporáneo.

Con esta última propuesta, se aleja al católico de la búsqueda de la verdad por si mismo y se le encamina a ser un mero creyente, confiando siempre en la superior capacidad y buena fe de quien lo orienta. En este caso de la jerarquía católica.

Este tema es muy crudo, dado que se exalta la credulidad, y se llama " necio ", a aquel que se aparta de las normas que da este documento. ( cap. 14 )


Continuando con el tema del pensamiento conservador:

En el caso de conflictos políticos y sociales: El pensador conservador emplea su intelecto en defender las  tesis del establecimiento, y esto es posible hacerlo con valentía y determinación. 

Lamentablemente no todo el mundo puede estar convencido siempre, de todos los postulados políticos, morales y filosóficos del dogma. Y cuando el pensador de derecha se encuentra ante una discrepancia entre lo establecido y los resultados de su especulación filosófica, sufre un colapso de conciencia.

No tiene mas remedio que optar por la simulación, aceptar el dogma y obrar bajo un esquema de deshonestidad intelectual.   Fingir demencia, o simplemente tomar el cómodo camino de la ignorancia. 

Y abandonar el campo de las ideas filosóficas, bajo la tesis de que: " Yo no sé lo suficiente para cuestionar lo que se me ha enseñado."   Renunciando así, a los dones intelectuales, que el creador le otorgó.

Este último camino es el que han propuesto siempre las iglesias monoteístas, y es por ello que esos credos se baten en retirada en el campo intelectual. 

Pero aquí hay un fenómeno que no quiero dejar de mencionar.

Dado que el establecimiento promueve lo estático, y se opone siempre al cambio. Los pensadores conservadores son premiados por la sociedad. Nunca arriesgan su trabajo o se ven privados de la comunión de  los santos, o van a la cárcel. Y generalmente su defensa al sistema, da brillo a su curriculum. 

Por otra parte, el pensador liberal, sufre de agresiones. Que van desde la muerte, en el caso de sociedades con gobiernos teocráticos. Hasta la simple represión, humillación o desprecio, en el caso de sociedades mas o menos libres.

Sin embargo, a pesar de ello, el ambiente de libertad interior que se permite el pensador liberal compensa con creces, las limitaciones que el medio ambiente le impone. Y buscar nuevos derroteros en el campo del pensamiento es siempre un incentivo, para el inquieto espíritu del hombre.

Y otro aspecto que diferencía a ambos tipos de pensamiento, se refiere al atractivo que ejercen las propuestas filosóficas y morales, en un público cultivado.

Como las tesis del bando conservador se restringen a meras repeticiones de lo  conocido. Y las ideas del grupo  liberal transitan en un mar de nuevas proyecciones y de propuestas innovadoras. Estas últimas tienen un mayor atractivo para las mentes no comprometidas. 

Como muestra de lo anterior, leamos las últimas encíclicas de la Iglesia católica. 

Aunque realmente solo como un acto de penitencia intelectual. 

Caso típico que aquí presento, la encíclica Fides et ratio . Todo el contenido no pasa de ser mas que simples reafirmaciones doctrinales y una negación de cualquier intento innovador, en la supuesta búsqueda de la verdad.

Dado que a pesar de que se invita a pensador católico, a filosofar sobre las verdades últimas del ser humano, se le fijan de antemano los resultados a los que se deberá llegar.

Flaco favor, nos hace el ultra-conservador Papa Juan Pablo ll, a los pensadores del catolicismo.


Continuando con nuestro tema, veamos ahora: 

La esencia del pensamiento conservador.  

Los elementos que definen este pensamiento, son los siguientes:  

1-     La creencia en un orden superior y trascendente.

Dentro de este apartado, debemos considerar la aceptación de un Dios único y eterno.

Y un cuerpo de leyes naturales, que de alguna manera han generado códigos morales, políticos y sociales.  

2- Convicción de que la sociedad requiere orden, y un sistema diferenciado de clases sociales. Y que la justificación de esas clases se apoya en un Dios que las avala.  

3- El convencimiento de que la libertad del hombre está ligado al respeto del derecho de propiedad.  

4- Aceptación de un cuerpo de creencias basadas en la fe. Y desconfianza en el cambio y la innovación.  

5- Aceptación de que la costumbre, la tradición y los códigos de conducta, son los mejores diques en contra el deseo desmedido de poder,  ( de aquellos quienes promueven el cambio.)  

6- Aceptación de que un moderado ritmo de cambio es aceptable en una sociedad. Pero siempre y cuando éste sea controlado. Y dirigido por la autoridad constituida.  

7- Y sobre todo, que debe haber una autoridad competente, que regule las acciones morales, políticas y económicas de la sociedad. Esta autoridad no está sujeta a cuestionamientos por parte de los subordinados.  

8- Y con respecto a las virtudes y los vicios, las sociedades conservadoras están del lado del sector de la población de mayor edad.  En ese sentido las virtudes mas importantes son aquellas que promueven la preservación del sistema.

Y son: La obediencia, el espíritu religioso, la castidad, el patriotismo, el deber, la obligación y el trabajo.

Desde luego que la inventiva, la innovación, la candidez, la honestidad, la espontaneidad y el compromiso con la verdad, quedan en un lejano segundo plano. El aspecto ético personal, es eclipsado totalmente por la moral social instituida.

Y referente a los vicios, existe en estas sociedades, una visión compulsiva hacia la sexualidad, con una visión morbosa a todo lo inherente del sexo.

Desde luego que el libido en los viejos, es mucho menor que en los jóvenes. Pero la visión enfermiza hacia el sexo, es una fijación que va mas allá que lo esperado por la diferencia de edades.

Ver: Satanismo y brujería.     Intolerancia entre los géneros.   Escándalos sexuales.

En las sociedades conservadoras,  se acepta generalmente un doble estándar de comportamiento. ( ver: pedofilia dentro de la jerarquía católica.)

La única actividad sexual lícita es la que avalan las iglesias. Pero es tolerada cualquier desviación siempre que sea oculta, y no ponga en riesgo las buenas costumbres sociales.

El otro gran pecado que contemplan estas sociedades, es el cuestionamiento al dogma, y el enfrentamiento a la autoridad establecida.  Esto es anatema.

Como última observación:    El pecado es la desobediencia a la jerarquía eclesiástica.


Lo enumerado anteriormente representa la envolvente general de los sistemas conservadores. Pero cada caso particular presenta variantes locales y nativas.

Referente al pensamiento de la iglesia, no es necesario ahondar sobre el tema. Pues ya lo he hecho con suficiente amplitud, en otros ensayos.  

Solo por último; es importante hacer notar que en Occidente, el pensamiento liberal ha estado en conflicto permanente con el conservador, desde el siglo XVll.

Y que diferentes corrientes del pensamiento conservador, se manifiestan en confrontación entre ellas mismas.

Y debemos notar que el pensamiento liberal, nunca entra en conflicto consigo mismo.  Como ejemplo, consideremos al pensamiento científico contemporáneo.

En este preciso momento, tenemos a dos corrientes de conocimiento: Teoría cuántica y teoría clásica. 

Ambas se disputan la ortodoxia científica para explicar el comportamiento de la naturaleza.   A pesar de ello no existe conflicto entre ambas tesis, ni entre quienes las sostienen. ( Ni se han lanzado anatemas o guerras santas )

Es una competencia leal, donde solo aquel que demuestra que sus teorías se ajustan a la realidad es reconocido como el poseedor de la razón. No hay vandalismo en las calles, ni manifestaciones, ni letanías de fórmulas matemáticas, o quemas en la hoguera de los disidentes. 

Lo contrario sucede siempre dentro del pensamiento conservador.

Si analizamos el fenómeno de la reforma protestante y la reacción de la iglesia católica a ese movimiento, caeremos en cuenta, que Martín Lutero al enfrentarse a la iglesia católica, no representaba una corriente liberal de pensamiento. 

Al contrario, representaba una variante quizá mas radical del mismo pensamiento dogmático e intransigente.

Desde luego que Lutero liberó sin buscarlo, a gran parte de la población del tutelaje de la iglesia católica. Lo que permitió un espacio de independencia, que fue el preludio de la revolución industrial y de la democracia actual.

Pero esta libertad fue a costa de una nueva esclavitud. Y mucho mas rígida.

La doctrina protestante colocó al hombre en una sumisión sin precedente ante la presencia de Dios. La exaltación de la maldad del hombre y la despiadada predestinación a la que la deidad lo sujeta, es  parte medular de la doctrina de la reforma.

La negación del libre albedrío y la anulación del valor de las acciones humanas, para efecto de la salvación creó un nuevo cautiverio. Que acongojó a muchos creyentes durante toda su existencia.

El tirano ya no es externo. Sino interior:  La propia conciencia individual.

Fue saltar del sartén, para caer en las brasas.

Y esta diferencia de conceptualización teológica, engendró la lucha espiritual, económica y militar, entre estas dos potencias religiosas. El mundo católico y el protestante.

Con este y múltiples ejemplos mas, que podemos ver en la prensa. Sobre guerras entre grupos religiosos antagonistas, reconoceremos que las corrientes conservadoras,no aceptan aliados en su postura de dominación moral

Solo puede haber una sola corriente ortodoxa de pensamiento. Y las demás son anatema.

Y una característica que me parece muy distintiva de los defensores del pensamiento conservador, es que siempre pretenden acallar a las opiniones que difieren. Y es usual el empleo de cualquier práctica para lograrlo.

Por otra parte, los liberales no empean estos artificios para promover sus ideas.


En fechas recientes, ha adquirido mucho interés, el tema del fundamentalismo.

Y a este movimiento se le relaciona con el pensamiento conservador.

A los talibanes, los shiitas, los cristianos fanáticos, los identificamos de esa manera.

Pero la aplicación del término no es enteramente correcta.

Tiene su origen esta postura moral, en Grecia, entre los años 700 a 200 A.C. En esta época los pensadores de avanzada, se sentían insatisfechos con el paganismo antiguo, y trataban de encontrar nuevas formas de religión.

En el siglo pasado, este mismo sentimiento se despertó en las mentes de un gran sector de la población sajona.

Los protestantes norteamericanos fueron quienes acuñaron el término, y se lo adjudicaron a ellos mismos, durante las primeras décadas del siglo XX.

El significado que le dieron fue de un movimiento reformista, hacia los principios básicos del cristianismo. Y el objetivo de la denominación era para distinguirse de los cristianos liberales.

En su origen los protestantes liberales y conservadores conservaron una alianza mas o menos estable, y participaron a finales del siglo XlX en una intensa campaña de programas sociales dentro de lo que se llamó,  " La era del progreso ".

Y dieron origen al llamado evangelio social.

Pero en 1902, Charles Eliot, profesor emérito de la Universidad de Harvard, presentó su ensayo: " El futuro de la religión.", que se convirtió en  el manifiesto del  protestantismo liberal. Un documento enfocado a la teología del cristianismo que desmembraba al pensamiento dogmático y ortodoxo.

Este documento esta analizado en mi ensayo: " El pensamiento liberal."

Los conservadores se alarmaron y contraatacaron. Los presbíteros de  Princeton dieron a conocer su manifiesto: Un listado de cinco dogmas, indispensables para la ortodoxia.

1- La infalibilidad de las escrituras.

2- El nacimiento virginal de Jesús.

3- La redención de los pecados por la muerte en la cruz.

4- Las enseñanzas del Premilenio ( escatología del fin del mundo.)

5- La realidad objetiva de los milagros.

Los millonarios petroleros Richard Lyman, y Milton Steward, de los Ángeles, Calif.  patrocinaron un tiraje de tres millones de copias, de un documento que contenía estas últimas tesis, y que fue titulado: " The fundamentals."

Y el vocablo fundamentalista, quedó institucionalizado.

Con el tiempo, este nombre evolucionó hasta tomar el significado que ahora tiene, y que  nos permite aplicarlo a grupos religiosos extremistas.

La interpretación actual se refiere a personas que sostienen el siguiente patrón de comportamiento:

 

Pues dejamos aquí el hilo de la historia, para mencionar la guerra ideológica en América, entre liberales y conservadores en los albores del siglo XX.

Misma que en México ya se daba, desde mediados del siglo XlX.

Batalla que no ha terminado. Y que describo con mayor amplitud, en mi ensayo sobre el pensamiento liberal del Dr. Luis Mora.

 


Bibliografía:

1- El miedo a la libertad:               Erich From.

2- La mente conservadora.           E. Kirk

3-The battle for Good.                   Karen Armstrong.

RAÚL CADENA CEPEDA.

23 Abril  2002