Los católicos hemos vivido
durante un largo tiempo, en un mundo mágico.
Uno de los misterios que
mas nos han interesado, es el de las revelaciones de la virgen de Fátima.
El 19 de Abril del 2,000 el
Vaticano dio a conocer el texto íntegro del tercer secreto de Fátima.
Documento que esperábamos
conocer con ansiedad, desde el año de 1917.
Gran desilusión causó el escaso
contenido de este documento, que solo bajo rebuscadas interpretaciones nos
proporciona algún tema inteligible.
Bueno ni modo, ya será en otra
ocasión.
A continuación el tema
publicado por el Vaticano:
Tercera parte del
secreto, revelado el 13 de julio de 1917, en la Cueva de Iria-Fátima.
Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que
lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de
Leiria (1), y de la Santísima Madre vuestra y mía.
Después de las dos partes que ya he
expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo
alto a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando
emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al
contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha
dirigida hacia él; el Ángel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con
fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia! Y vimos en una inmensa luz qué
es Dios: « algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan
ante él » a un Obispo vestido de Blanco « hemos tenido el presentimiento de que
fuera el Santo Padre ». También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y
religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de
maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre,
antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio
tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las
almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del
monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo
de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del
mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y
religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y
posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles cada uno de ellos
con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los
Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios.
Tuy-3-1-1944 ».
1- Mucha adulación al obispo.