FE Y RAZÓN.

La posición de la Iglesia católica, con respecto a la Ciencia y la Filosofía. 

Encíclica Fides et ratio, de Juan Pablo ll

 Ensayo de: Raúl Cadena Cepeda.

Rev: 5 Agosto 2001


Contenido:

A- Antecedentes.

B- Extractos de la encíclica " Fides et ratio ", de Juan Pablo ll.

C- Conclusiones. 


 Documento completo de la encíclica: " Fiedes et ratio ".


A- Antecedentes: Es poco común que los católicos nos detengamos a analizar a fondo, los documentos que definen la normatividad de nuestra fe. Sin embargo, tocar el tema de la relación entre el pensamiento oficial de la Iglesia católica y las corrientes filosóficas actuales, es imperativo.

Lo anterior debido al gran distanciamiento que se ha dado, entre la jerarquía y el pensamiento racional contemporáneo.

Esto nos coloca a los creyentes en una posición de ambivalencia, ante la cual no queda mas opción que aceptar una dualidad en la realidad, o tomar el cómodo camino de la ignorancia.

Para poder llegar al fondo del tema que trataremos, haré referencia a la carta encíclica sobre las relaciones entre " Fe y razón ", de 1988.

En esta encíclica encontramos una queja del santo padre, al abandono que ha sufrido la Iglesia, por parte de las disciplinas racionales.

Especialmente se queja de que la filosofía ha dejado a un lado el estudio de la metafísica, de las verdades trascendentes y de Dios, para analizar ahora situaciones menos importantes.

No topamos ahora con el hecho de que el pensamiento científico, hace mucho tiempo que se emancipó del pensamiento mítico, volviéndose una disciplina laica.

Pero hoy nos enfrentamos con un fenómeno aún mas preocupante. La filosofía ha dado la espalda a la religión.

Recordemos que durante los primeros 15 siglos de esta era cristiana, la filosofía ocupó un lugar secundario con respecto a la teología, y que prácticamente actuó como sirviente de esta última.

A pesar de que la palabra filosofía, implica la búsqueda racional de la verdad, esto no fue verdad. Esta disciplina, se dedicó primordialmente a tratar de justificar postulados dogmáticos impuestos por la jerarquía religiosa.

Después de múltiples intentos fallidos, los pensadores de la filosofía encontraron que disparaban al sol una flecha, y nunca daban en el blanco.

Y que tratar de demostrar o negar esas verdades trascendentes era meta demasiado elevada para el pensamiento secular. Y desde esa óptica el esfuerzo era inútil.

Por otra parte, a pesar de que durante mas de 15 siglos viajaron juntas, teología y filosofía, ahora es imprescindible una sana separación.

La teología es como un ferrocarril. El destino está fijo y el rumbo es inalterado.

Por otro lado la filosofía es como un aeroplano, es una disciplina que requiere especulación y libertad de pensamiento. Le es indispensable explorar diversos derroteros y hacer virajes de ajuste en el camino.

A pesar de que quizá un día lleguen al mismo destino, las dos naves no pueden viajar acompañadas.

Su tránsito por el espacio del conocimiento es diferente, y es importante conocer el derrotero de cada cual, y ver el estado en que nos encontramos los viajeros de esta jornada.

Para ello, debemos escuchar la postura oficial de la teología católica y compararla con la posición actual del pensamiento racional.

En la parte B de este ensayo, muestro una síntesis del pensamiento católico sobre este tema, tal y como se presenta en la encíclica mencionada anteriormente.

Al término de este ensayo, en la parte C, incluyo mis opiniones al respecto.

 


B- Estractos de la Encíclica " Fides et ratio", de Juan Pablo ll.

En la Introducción---- se manifiesta la Iglesia, como poseedora del don último de la verdad, sobre el conocimiento de la vida del hombre y las revelaciones divinas.

Manifiesta también que existe un núcleo de conocimientos filosóficos, cuya presencia es constante en la historia del pensamiento, así como normas morales fundamentales que forman el patrimonio espiritual de la humanidad.

La Iglesia reconoce el esfuerzo de la razón, por alcanzar los objetivos que hacen cada vez mas digna la existencia personal.

Se aprecia el gran mérito de las ciencias naturales, en el desarrollo de diversos ámbitos del saber, favoreciendo a la cultura y a la historia.

Sin embargo, existe un alejamiento en la búsqueda de las verdades trascendentes, que nos ha llevado a formas de agnosticismo y relativismo, hundiéndonos en las arenas movedizas de un escepticismo general.

Ha surgido en el hombre contemporáneo y no solo en el filósofo, actitudes de difusa desconfianza respecto a los grandes recursos cognitivos del ser humano.

Con falsa modestia, se conforman con verdades parciales y provisionales, sin intentar hacer preguntas radicales sobre el sentido y fundamento último de la vida humana.

Ha decaído la esperanza de recibir de la filosofía, respuestas definitivas a tales cuestionamientos.

Me mueve esta encíclica... a promover en el hombre la auténtica confianza en sus capacidades cognitivas y ofrecer a la filosofía un estímulo para poder recuperar y desarrollar su plena dignidad.... la filosofía que tiene gran responsabilidad de formar el pensamiento y la cultura, por medio de la llamada continua a la búsqueda de lo verdadero.

 

B1- Capítulo 1- La revelación de la sabiduría de Dios.

1.1- Existe además del conocimiento dado por la razón humana, otro conocimiento que expresa la verdad en base a la fe, ya que Dios se revela, y es un hecho que Él ni engaña ni quiere engañar.

1.2- El concilio Vaticano l, enseña que la verdad alcanzada por la reflexión filosófica y la verdad de la revelación no se contraponen, ya que hay un doble orden de conocimiento distinto en su principio y en su objeto. Y este concilio enseña que cuando Dios se revela, el hombre tiene que someterse a la fe.........para permitir que el sujeto cumpla un acto, en el cual la libertad personal se vive de modo pleno. En la fe, pues, la libertad no solo esta presente sino que es necesaria.

1.3- Para ayudar a la razón, se busca la comprensión del misterio.... Estos signos dan mayor fuerza a la razón, porque le permiten investigar en el misterio con sus propios medios.

1.4- primera conclusión: El fin último de la existencia personal, es objeto de estudio tanto de la teología, como de la filosofía.

 

B2- Capítulo 2. " Credo ut Intellegam."

2-1 Existe un vínculo profundo entre la fe y la razón, según lo atestiguan las escrituras.       ( Libros sapienciales .

2-2. El pueblo elegido, ha entendido que la razón debe respetar algunas reglas de fondo, para expresar mejor su propia naturaleza.

Primera regla: El conocimiento del hombre es un camino que no tiene descanso.

Segunda regla: Este camino no se puede recorrer con orgullo.

Tercera regla: La razón debe reconocer el " Temor de Dios", así como su trascendencia soberana y su amor en el gobierno del mundo.

Cuando se aparta de estas reglas, el hombre se expone al fracaso y acaba por encontrarse en una situación de Necio.

El necio se engaña pensando que sabe muchas cosas, pero en realidad no es capaz de fijar la mirada sobre las esenciales. Ello le impide poner en orden su mente. Cuando afirma que Dios no existe, muestra lo deficiente de su conocimiento.

Si el hombre con su inteligencia no llega a reconocer a Dios como creador de todo, no se debe tanto a la falta de un medio adecuado, sino a al impedimento de su voluntad libre y su pecado.

 

2-3. La razón adquiere significado pleno solamente si su contenido se sitúa en un horizonte mas amplio, que es el de la Fe....... El temor del señor es el principio de la sabiduría.

La relación del cristiano con la filosofía, requiere de un discernimiento radical....El verdadero punto central que desafía toda filosofía, es la muerte de Jesucristo en la cruz.

 

B3- Capítulo 3; " Intellego ut Credam"

3.1- Quiero aludir a la búsqueda de la verdad en relación con el bien que hay que realizar. En efecto, con el propio obrar ético, la persona actuando según su libre y recto querer, toma el camino de la felicidad y tiende a la perfección. 

3-2 ¿Tiene sentido la vida,? ¿ Hacia donde se dirige.?

Relativo a la muerte: ¿existe una vida posterior.?

Ni el filosofo ni el hombre corriente deben de sustraerse a estas preguntas.

De la respuesta que se dé a estas preguntas, depende una etapa decisiva de la investigación; si es posible o no, alcanzar una verdad universal y absoluta.

Los filósofos han tratado a través de los siglos, de expresar esta verdad, dando vida a diferentes escuelas de pensamiento. Sin embargo hay otras respuestas que el hombre encuentra, a través de convicciones o experiencias personales, de tradiciones familiares o culturales o de itinerarios existenciales en los cuales se confía en la autoridad de un maestro.

 

3-3 Una síntesis de las formas de verdad:

Las que se apoyan en evidencias inmediatas, o confirmadas experimentalmente, o científicas.

Las verdades filosóficas a las que el hombre llega en base a la especulación del intelecto.

Las verdades creídas instintivamente.

Las verdades religiosas.

Las verdades creídas son las mas numerosas. Aún la mayoría de las verdades científicas son creídas, pues casi nadie tiene capacidad para analizar los postulados científicos. Simplemente se cree en la autoridad de quien las propone.

Cada uno al creer, confía en los conocimientos adquiridos por otras personas.. Aunque este conocimiento a través de una creencia parece una forma imperfecta de conocimiento, que debe perfeccionarse mediante la evidencia lograda personalmente.

Por otra parte con frecuencia resulta ésta, mas rica desde el punto de vista humano, que la simple evidencia, porque incluye una relación interpersonal y pone en juego no solo las posibilidades cognitivas, sino la capacidad de confiar en otras personas, entrando así en una relación mas estable e íntima con ellas.

El conocimiento por creencia, se basa en la confianza interpersonal. El hombre creyendo, confía en la verdad que otro le manifiesta, en contrapartida del clima de sospecha y desconfianza que a veces rodea la investigación especulativa.

De ahí que el hombre se encuentra en búsqueda no solo de la verdad, sino de una persona de quien fiarse.

Esta verdad que Dios nos revela en Jesucristo, no está en contraste con las verdades que se alcanzan filosofando. Mas bien los dos órdenes de conocimiento, conducen a la verdad en su plenitud.

La unidad de la verdad es ya un postulado fundamental de la razón humana, expresado en el principio de la no contradicción.

La revelación da la certeza de esa unidad, mostrando que el Dios de la creación es también el Dios de la historia de la salvación.

El mismo e idéntico Dios, que fundamenta y garantiza que sea inteligible y racional el orden natural, de las cosas en que se apoyan los confiados científicos. 

 

B4- Relación entre fe y razón.

La filosofía ha recorrido un largo camino desde su inicio. Fueron los padres de esta filosofía, quienes encontraron el vínculo entre la razón y la religión.

Dirigiendo la mirada hacia los principios universales, no se contentaron con los mitos antiguos, sino que dieron fundamento racional a la creencia en la divinidad. Las supersticiones fueron reconocidas como tales y la religión se purificó, al menos en parte, mediante el análisis racional.

Sobre esta base, los padres de la Iglesia comenzaron un dialogo fecundo con los filósofos antiguos, abriendo el camino al anuncio y comprensión del Dios de Jesucristo.

Siendo el acceso a la verdad un bien, que permite llegar a Dios, todos deben recorrer ese camino. Las vías para lograrlo son muchas, sin embargo, como la verdad cristiana tiene un valor salvífico, cualquiera de esas vías puede seguirse con tal que conduzcan a la meta final, es decir a la revelación de Jesucristo.

Se confirma una vez mas la armonía fundamental del conocimiento filosófico y el de la fe. La fe requiere que su objeto sea comprendido con la ayuda de la razón. La razón, en el culmen de su búsqueda admite como necesario, lo que la fe presenta.

Santo Tomás argumentaba que la luz de la razón y de la fe, proceden ambas de Dios, y reconoce que la naturaleza, objeto propio de la filosofía, puede contribuir a la comprensión de la revelación divina.

Así la fe, supone y perfecciona a la razón. Esta última iluminada por la fe, es liberada de la fragilidad y de los límites que derivan de la desobediencia y del pecado, y encuentra la fuerza necesaria para elevarse al conocimiento del misterio de Dios.

Con la aparición en Europa de las primeras Universidades, la filosofía se confronta con otras formas del saber científico.

La teología y la filosofía fueron las primeras dos disciplinas que reconocieron la necesaria autonomía que la filosofía y las ciencias necesitaban para dedicarse efectivamente a sus campos de investigación.

Sin embargo, a partir de la baja edad media, la legítima distinción entre los dos saberes, se transformó progresivamente en una nefasta separación.

Debido al excesivo espíritu racionalista de algunos pensadores, se radicalizaron las posturas, llegándose a un hecho de una filosofía separada ( de la Iglesia ), y absolutamente autónoma en cuanto a los contenidos de la fe.

En resumen, lo que el pensamiento patrístico y medieval había concebido y realizado como unidad profunda, generadora de un conocimiento capaz de llegar a las formas mas altas de especulación, fue destruido de hecho por los sistemas que asumieron la posición de un conocimiento racional separado de la fe, o alternativo a ella.

En el ámbito de la investigación científica, se ha ido imponiendo una mentalidad positivista que se ha alejado del a visión cristiana del mundo y ha olvidado toda relación con la visión metafísica y moral.

Además, como consecuencia de la crisis de racionalismo, ha cobrado entidad el Nihilismo. Como filosofía de la nada.

Sus proponentes teorizan que la investigación es un fin en si misma, sin esperanza de alcanzar la meta de la verdad.. El nihilismo está en la difundida mentalidad, de que no se debe asumir ningún compromiso definitivo, ya que todo es fugaz y provisional.

En la línea de estas transformaciones culturales, algunos filósofos, han abandonado la búsqueda de la verdad por si misma, adoptando como único objetivo la certeza subjetiva o la utilidad práctica.

En este último período de la historia de la filosofía se constata pues, una progresiva separación entre la fe y la razón filosófica....La razón, privada de la aportación de la revelación, ha recorrido caminos secundarios que tienen en peligro hacerla perder de vista su meta final. La fe, privada de la razón corre el riesgo de dejar de ser una propuesta universal. Es ilusorio pensar que la fe, ante una razón débil, tenga mayor incisividad. Al contrario, cae en el peligro de ser reducida a mito o superstición.

 ----- fin de los extractos de la encíclica--------  

Antes de abordar el capítulo de conclusiones, es importante mencionar que quien lea esta encíclica, encontrará notables diferencias de estilo literario y de razonamiento, a lo largo de la misma.

Este tratado Fe y razón, no fue escrito en su totalidad, por la misma persona.

Cada capítulo es producto de una mano, y una mente diferente.

En algunos de estos, se aprecia una racionalismo claro, y en otros, un dogmatismo severo.

Dejo este interesante análisis a los lectores interesados en el campo de la investigación literaria.


 

C- Mis conclusiones de este ensayo.

La lectura de la encíclica: "Fides et ratio", pone en manifiesto una actitud mas tolerante de la Iglesia católica, hacia las disciplinas de la razón, que la que existía en la edad media.

Sin embargo, la posición de la Iglesia católica, con respecto a la filosofía y la ciencia se mantiene inalterada desde la época patrística.

Además, el Papa Juan Pablo ll, manifiesta una queja: que la teología ha sido abandonada por su compañera de viaje, "La filosofía."

También hace una reprimenda a los pensadores racionalistas, por el hecho de haber bajado la mira y haber dejado de lado los temas trascendentes ( El final de la vida, la vida futura, la existencia de Dios, etc.) Temas que son atribución de la metafísica. Para tocar ahora asuntos mas inmediatos.

Menciona el Pontífice de algunos filósofos que: " Con falsa modestia, se conforman con verdades provisionales, sin hacer preguntas radicales sobre el sentido y el fundamento último de la vida humana, personal y social. Ha decaído en definitiva, la esperanza de poder recibir de la filosofía, respuestas a tales preguntas."

Además como menciona en el cap. 47, el Papa manifiesta su preocupación de la separación de la ciencia y la fe, y menciona:

" La razón, privada de la aportación de la revelación, ha recorrido caminos secundarios que la hacen perder de vista su meta final. La fe, privada de la razón, ha subrayado el sentimiento y la experiencia, corriendo riesgo de dejar de ser una respuesta universal.

Es ilusorio pensar que la fe, sin apoyo de la razón tenga mayor incisividad. Al contrario, cae en el grave riesgo de ser reducida a mito o superstición."

Debemos considerar adicionalmente, que los temas trascendentes a los que se hace referencia en esta encíclica, sin mencionarlos directamente, son los siguientes:

1. Dios existe.

2. Existe la vida del mundo futuro.

3. El hombre tiene alma inmortal.

4. El mundo fue creado por Dios, es finito y tendrá un final.

 

Las Astronomía y la física son las disciplinas que podrían analizar los temas 1 y 4.

El tema 3, puede ser estudiado por la biología. Y el tema 2, recae mas en el ámbito de la filosofía.

Quiero abrir un paréntesis, para comentar lo que yo he pensado, sobre la aportación de la biología al concepto del alma humana.

Supongamos por un momento, que el alma existe y que sus facultades son la voluntad y el entendimiento.

Ahora, en la mesa de trabajo que ocupo para preparar este ensayo, descansa un libro, y hay un tema que me interesa leer ahora.

Por un acto de mi voluntad, muevo el teclado de la computadora y tomo el libro que deseo hojear.

Analicemos ahora este evento. Si yo tengo alma, la decisión de tomar el libro proviene de ella, y el proceso neurológico que implica el movimiento del brazo, emana del cerebro. El comando de mover el brazo se transmite por los nervios y músculos de mi brazo. Por último el resultado es una acción mecánica.

Es interesante observar, que un acto de voluntad se transforma en una acción mecánica. La pregunta que me salta a la mente es: ¿ Donde está la frontera de los eventos, espiritual, mental y físico.?

Ahora bien, si mi cerebro resulta dañado por una acción física, se alterarán muchas de mis facultades. Por lo tanto, las facultades dañadas son del dominio de la materia y no del espíritu.

Siguiendo este proceso de razonamiento, podemos diferenciar las facultades de la mente material y del espíritu inmaterial.

Este es un tema límite, en el cual al biología puede relacionarse con la metafísica, para estudiar la existencia del alma animal o del espíritu inmortal.

A principios del siglo XlX, un médico Inglés, llevó a cabo una serie de experimentos, pesando el cuerpo de un moribundo, antes y después de fallecer. El objetivo era determinar el peso del alma. Desde luego que tan rudimentario procedimiento no proporcionó ningún resultado.

Sin embargo, la astronomía moderna y las matemáticas contemporáneas, nos presentan algunos temas serios y que son frontera entre el universo material conocido y el infinito.

Desde luego, todo esos tópicos, analizados bajo la luz de la razón, y con el amplio soporte de las matemáticas y la filosofía.

Sin embargo, durante mucho tiempo, las disciplinas científicas han incursionado en estos temas, sin llegar a ninguna conclusión definitiva. Las herramientas con que contamos, y posiblemente con las que contaremos siempre, son muy rudimentarias.

E insuficientes para analizar con certeza estos asuntos. Y en caso de llegar a alguna conclusión, será en forma genérica, y nunca mostrando los resultados que los teólogos desearían.

Sugiero, leer mi ensayo " La filosofía de la ciencia" , donde se mencionan algunos temas de frontera entre la astronomía y el origen del universo.  

El error básico del postulado de Juan Pablo ll, es pedir a la comunidad científica, apoyo para justificar temas específicos como el de que :

Jesucristo es Hijo de Dios. Sobre la inmaculada concepción, o la existencia del cielo y el infierno, o demás verdades reveladas.

La comunidad de científicos sabe las limitaciones de su conocimiento, y en muchos casos busca en la religión, un complemento que cubra esos temas, que no se verán satisfechos con la mera especulación filosófica.

Por otra parte, buscan tesis religiosas que no sean aberrantes, y que sean compatibles con el razonamiento humano. Que estén ajenas a infalibilidad, milagros y dogmatismo. Conceptos antagónicos al pensamiento científico contemporáneo.

En esta encíclica, Juan Pablo ll, intenta una reunificación del pensamiento racional y del religioso, pero manifiesta nuevamente el apoyo a las tesis escolásticas y patrísticas de la antigüedad.

Y aunque no se manifiesta con el extremo triunfalísmo que se aprecia en la encíclica: " Dominus Iesus ", del año 2,000 . Los postulados medievales permanecen inalterados.

Si el objetivo de esta encíclica era atraer al pensamiento racional, al lado de la Iglesia católica. Los resultados obtenidos son totalmente opuestos.

En este documento se niega la esencia misma de la filosofía y de la ciencia.

La invitación que recibe la filosofía, es la de bordar nuevamente en los temas agotados de la metafísica, que ahora son del dominio exclusivo de la teología.

La invitación es en realidad un rechazo, pues se conmina a la investigación de temas profundos, pero fijando por anticipado los resultados que deberán tener las investigaciones. Y estos resultados son muy claros, deberán ser los postulados oficiales de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

En este sentido, la aceptación de una proposición de esa naturaleza, colocaría a los pensadores en una situación de incongruencia y desprestigio personal y profesional.

Con respecto a la ciencia, la posición es aún mas desfavorable, pues se exige la negación del fundamento propio de esta disciplina, que es la búsqueda de verdades tentativas, y la no aceptación de autoridad alguna. Excepto la de la razón y las leyes naturales.

En esta encíclica se maneja el tema de la similitud entre las verdades reveladas y las científicas y se presentan conclusiones erróneas.

Pues aunque muchas de las verdades científicas las creemos sin cuestionarlas, existe para todos, la posibilidad de su comprobación práctica. No es así, en el caso de las verdades religiosas . Por lo que la comparación no es válida.

Por otra parte, se hace hincapié en las bondades de la credulidad, o de la confianza, en el manejo de la información.

Esta es una posición muy débil en la búsqueda de la verdad, y es anatema para el pensamiento científico contemporáneo.

Con esta última propuesta, se aleja al católico de la búsqueda de la verdad por si mismo, y se le encamina a ser un mero creyente, confiando siempre en la superior capacidad y buena fe de quien lo orienta. En este caso de la jerarquía católica.

Este tema es muy crudo, dado que se exalta la credulidad, y se llama " necio ", a aquel que se aparta de las normas que da este documento. ( cap. 14 )

Desde luego que la teología católica, tendrá que afrontar el reto de la búsqueda de las verdades trascendentes por sí sola, pues parece que por el momento no hay muchos pensadores serios, interesados en participar en una posición de comparsa ( farsa ), en apoyo de la religión.

Y referente a la ciencia, la búsqueda de la explicación de los fenómenos naturales, se está desarrollando al margen de la participación moral del catolicismo. Pues los científicos católicos se encuentran sin el liderazgo moral de su iglesia, y los no católicos, miran con desconfianza la posición de la jerarquía eclesiástica.

Es lamentable que esto suceda, dado que no existe negación por parte del pensamiento racional, a ninguna de las verdades reveladas, ni a las verdades últimas del ser humano.    ( Como sucedió en otras épocas. ). Especialmente en el caso de los estudiosos católicos que pretenden, de una manera honesta, y sin cortapistas, comprender el orden natural, sin tener que alejarse de las verdades de su fe.

Principalmente porque el relativismo ético que la ciencia nos proporciona, no es suficiente para regir las relaciones humanas

Así, muchos de los científicos, buscan una normatividad inalterable que regule la conducta personal y colectiva. Y por el presente, estos lineamientos morales solo pueden emanar de un cuerpo de tradiciones y creencias metafísicas, como las Judeo cristianas.   ( Supongo.)

Pronosticar el futuro en el ámbito de la relación entre estas disciplinas del saber humano, no es nada fácil. Pero lo que si podemos dejar por sentado, es que las cosas se mantendrán estáticas, al menos durante el reinado del presente Pontífice.

( Nota: Pontífice = Pontum-fice = constructor de puentes. )

Por otro lado, los pensadores liberales del catolicismo, quienes son siempre los hijos marginados de la iglesia, tendrán que buscar por algún tiempo, otro árbol donde arrimarse. 

Raúl Cadena Cepeda.

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